Prevenir una alergia solar

De quien si te puedes fiar es de tu sombra: cuanto más corta sea, mayor riesgo de quemadura. Por eso se aconseja evitar tomar el sol entre las 13 y las 17 h. Recuerda que superficies como el agua o la arena reflejan la radiación solar como espejos, lo que multiplica los riesgos. En la montaña, la capa de atmósfera que te separa del sol es más delgada, así que tiene menos capacidad para filtrar la radiación. Extrema las precauciones.

En cuanto a lo que llamamos alergia solar engloba una serie de síntomas (urticaria, picor, ampollitas..) que, aunque se den más en pieles claras, son independientes de la propensión a quemarse. Utiliza un bronceador específico antialergias y, al menor síntoma, huye del sol cual pálida vampira. Ten cuidado con los perfumes, los cosméticos y determinadas medicaciones, porque algunos podrían causarte fotosensibilidad.

Autobronceador para pieles claras

Hay pieles que se queman con mirarlas pero que jamás se ponen morenas. Si es tu caso, haz de la sombrilla tu mejor aliada y emplea un autobronceador especial para pieles claras. Ni el moreno más bello merece que te la juegues. En caso de tener la piel sensible opta por protectores con pantalla mineral, ya que, al no penetrar en ella, no causan problemas de intolerancia. Y no tengas miedo a verte rebozada en una película blanca, pues las modernas fórmulas resultan casi imperceptibles a la vista.

Sabías que la piel sufre más con el bronceado de fin de semana que con un mes en la playa. La razón es que necesita tomarse su tiempo para reactivar sus defensas. Por eso es aconsejable ser paciente y exponerse al sol de forma gradual, en vez obcecarse con ponerse morena en dos días. No te fíes de los días nublados, pues son engañosos: las nubes filtran la luz y el calor, pero dejan pasar el 80 por ciento de las radiaciones solares. Por más información visite Cursos Peluqueria.

Cómo debe ser tu bronceador ideal

Del factor adecuado a tu piel, resistente al agua y al sudor y fotoestable (que no se degrade y pierda su eficacia bajo el sol). Elige además la textura que más te guste: spray, leche, crema, espuma… Y si encima tiene efecto refrescante, adelgazante, reafirmante, etc., mejor que mejor, pero eso ya son caprichos. Lo principal para acertar es tener en cuenta tu fototipo. Piel lechosa. Usa protección máxima (índice 50+) en todo momento. Piel clara, Un índice 40-30 te irá bien para los primeros días. ¿Piel normal? Prueba con un 20. ¿Olivácea? El 10 es tu punto de partida. Y si tienes la piel negra, utiliza una protección mínima.

Ten siempre a mano dos protectores de factor diferente y aplica el más alto en las zonas especialmente vulnerables, como la nariz, los hombros o el escote. Conforme te broncees, podrás ir disminuyendo de factor, pero no prescindas del protector porque, aunque ya no te quemes, las consecuencias a largo plazo y más graves (fotoenvejecimiento y cáncer de piel) siguen estando al acecho. Muchas quemaduras se deben a un tonto descuido. Por eso. evita quedarte dormida al sol y acuérdate de poner bronceador en esos sitios que resultan tan fáciles de olvidar: empeines de los pies, orejas, zona posterior de las rodillas, nuca, axilas…

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